El período de lactancia puede resultar muy cansador. Las familias habitualmente depositan en la mujer toda la tarea de crianza de los hijos y subestiman el efecto negativo que tiene la falta de apoyo en esta etapa de gran exigencia para la mujer. Amamantar es una tarea que se suma a todas las que la madre venía desarrollando. Es necesario encontrar momentos de descanso y centrar la atención en el bebé. Pedir ayuda a familiares y vecinos es una buena idea. Además, el apoyo de los grupos de madres o de los servicios de salud para la lactancia tiene un gran valor en esta etapa.

La participación del papá
La participación del padre en las primeras etapas de la lactancia es muy importante. Puede estimular y dar seguridad a la madre en relación con su capacidad de amamantar. Siempre que pueda, es bueno que:
• Participe del momento del amamantamiento. Así estimulará el vínculo afectivo entre madre, padre e hijo.
• Coopere en la atención del bebé: cambiar pañales, preparar el baño, vestirlo, cargarlo, etc., así como en las tareas de la casa.
• Sea paciente y comprensivo, y evite discusiones innecesarias para no perjudicar psicológicamente la producción de leche de la mamá.
• Atienda a los otros niños para que no se sientan dejados de lado por la llegada del nuevo hermanito o hermanita. Esto le permitirá a la mamá dedicarse más al recién nacido.