El desarrollo del recién nacido comienza en el instante mismo de su nacimiento, pero es fundamental que los padres entiendan que se trata de un proceso en etapas. El orden de desarrollo es de la cabeza a los pies. Por eso, el bebé no se sentará hasta que no sostenga su cabeza y no se pondrá de pie mientras no haya podido sentarse. Cada bebé tiene su propio tiempo y crece a su propio ritmo. Los padres deben evitar comparar a su bebé con otros, pues esto genera preocupaciones sin sentido.

El misterio y la maravilla del cerebro
El desarrollo del cerebro es, en los tres primeros años de vida, el eje central del desarrollo integral del niño. Es en este período cuando deben ocurrir los eventos más importantes de su maduración. En los primeros tres años de vida se establecen las bases del desarrollo biológico, psicológico y social. Por eso, este período es tanto o más importante que el comienzo de la vida. Sin duda la genética incide, pero la experiencia vital del niño con su ambiente material y social es la clave.
El desarrollo del cerebro de un bebe depende de:
• La nutrición.
• Las experiencias vitales.
• Actividades cotidianas como escuchar a los padres, agarrar juguetes y observar.
Es necesario que los padres estén atentos a los progresos del bebé para poder acompañarlo de la mejor manera. Cuando el pequeño esté a punto de adquirir alguna nueva habilidad, dará señales que estos deben aprovechar y, sin forzarlo ni presionarlo, los papás tendrán que ayudarlo en esa incorporación.

Prepararlo para cuando pueda hablar
Lo ideal es que la madre y el padre le hablen a su hijo desde el principio. Aunque él no pueda responder con palabras, su capacidad para hablar se desarrollará más rápidamente y es probable que también adquiera un vocabulario más amplio. Sus habilidades lingüísticas serán mayores y esto a su vez le facilitará el aprendizaje en la etapa escolar. A su vez, el tono, la intensidad y la cadencia de sus vocalizaciones irán adquiriendo sentido de mensaje.