El juego es una actividad instintiva e imprescindible en el desarrollo de los seres humanos. El juego no es un pasatiempo. Es una manera de explorar y de aprender sobre el mundo, la vida, los demás y uno mismo. Para el bebé chiquito el mejor juguete es otro ser humano. ¡No solo disfruta que lo toquen, lo mimen y le hagan ruiditos, sino que también aprende mucho en esos juegos!
Luego descubre su otro gran juguete: su propio cuerpo. Le encanta mirar cómo se mueven sus manos, cómo se sienten los dedos en la boca, qué es eso de lograr emitir sonidos. A medida que va adquiriendo habilidades motrices, le gustará manipular objetos seguros que le ofrezcan color, sonidos y texturas que explorar. Es necesario mantener estos objetos limpios.
Cuando el bebé esté despierto también disfrutará de compartir la habitación donde se reúne su familia para seguir las actividades de la casa.