Después del nacimiento comienza la etapa del puerperio, que dura aproximadamente 40 días. Lo más difícil ya pasó. Ahora que la mujer tiene al bebé consigo, es probable que se sienta invadida por una mezcla de sensaciones físicas y emocionales muy intensas. El útero se contrae y retorna al tamaño y posición que tenía antes del embarazo. Los pechos comienzan a lactar y se sienten a veces pesados e inflamados. No es extraño que la mujer se sienta molesta, dolorida, extraña en su propio cuerpo.

Las típicas incomodidades
En las primeras 24 horas es común sentir malestar; la buena noticia es que pronto pasará. El perineo estará inflamado, en especial si hubo episiotomía. La micción puede doler. La inflamación del perineo y los puntos podrían impedir la apertura de los esfínteres. Las incomodidades son otras si se practicó una cesárea. Como se trata de una cirugía mayor en el abdomen se requiere reposo obligatorio inmediato para recuperarse. La recuperación es rápida pero es posible que la mujer no se sienta “como antes” hasta pasado un mes.
El útero estará contraído luego del alumbramiento y se podrá palpar en las primeras horas como una masa compacta en la zona del ombligo. Vuelve de inmediato al tamaño que tenía en el cuarto mes de embarazo. Desde el primer día conviene realizar masajes para favorecer su contracción y evitar complicaciones como hemorragias.
Después del parto es probable sufrir pérdidas vaginales conocidas como “loquios”. Se trata de una mezcla de sangre con restos del revestimiento del útero y secreciones que deja la placenta tras su expulsión. En los primeros días presenta un color rojo intenso y en ocasiones viene acompañado por coágulos.
Después adquiere un tono rosa oscuro y, a medida que disminuye, se vuelve amarillento o blanquecino. Este flujo desaparece totalmente a los 20 días del nacimiento, aunque podría llegar a durar seis semanas. Ante la aparición de mal olor, pérdidas abundantes pasados los 15 días o fiebre se debe consultar al médico.
Los dolores que se producen tras el parto son causados por la contracción del útero al intentar volver a su posición habitual en la pelvis y se llaman entuertos. La oxitocina, que estimula la bajada de la leche durante la lactancia, también produce contracciones uterinas, lo que puede hacer más intensos los entuertos en ese momento. La contracción es la respuesta fisiológica normal para reducir el sangrado genital. Implica cerrar los vasos que nutrían a la placenta cuando estaba inserta dentro del útero durante la gestación. Los entuertos pueden ser más dolorosos a partir del segundo parto, ya que la musculatura uterina está más flácida. El dolor suele desaparecer al cabo de cinco o seis días, de lo contrario es conveniente acudir al médico para que determine si existe alguna anomalía en el útero.

La higiene
Para mantener una adecuada higiene diaria durante el puerperio es conveniente ducharse todos los días. Para prevenir infecciones vaginales es importante evitar los baños en piscina o en el mar.
Si hubo episiotomía, es fundamental mantener una correcta higiene de esa zona. Antes que nada hay que lavarse bien las manos. Luego, colocar agua jabonosa en una jarra u otro recipiente y deja correr el líquido de adelante hacia atrás sobre el corte. Este procedimiento se repite luego de orinar o movilizar el intestino. Después del lavado, dejar secar la zona higienizada al aire. En unos minutos, continuar el secado con un lienzo limpio y colocar un apósito limpio sostenido por la bombacha. La herida cicatriza entre 10 y 15 días después del parto. Ante la aparición de supuración de los puntos, zona enrojecida o hinchada, fiebre o sensación de pinchazos hay que consultar al médico.
Si el parto fue por cesárea, luego de retirada la curación hay que lavar la herida con agua jabonosa y dejar que seque correctamente, evitando la humedad en el pliegue del abdomen. Si se presentan los signos mencionados anteriormente sobre los puntos se deberá consultar al médico.
Los pezones se tienen que lavar bien, con agua y con una gasa. Evitar el jabón, pues el bebé sentirá el gusto y probablemente no querrá prenderse.