Muchas mujeres se desilusionan al comprobar que su cuerpo no vuelve mágicamente al estado anterior al embarazo. Habrá que ser paciente. Así como el físico tardó meses en prepararse para dar a luz, tomará un tiempo en recuperarse. Al principio sentirá debilidad, no se podrá caminar con la agilidad de siempre ni llevar cosas pesadas.
Y aunque la reciente mamá se sienta bien, tampoco podrá exigirse demasiado, porque hacerlo retrasaría la recuperación. Poco a poco todo volverá a su lugar: una adecuada nutrición, un buen descanso, una actividad física suave y el paso del tiempo harán la diferencia.
El período de recuperación que sigue al nacimiento del bebé es el puerperio. Dura unas cuatro semanas, aunque la mayoría de las mujeres se recupera físicamente antes que eso. La recuperación emocional, en cambio, toma más tiempo.

Control de salud
Es importante que la mujer continúe atendiendo su salud: en consulta con el ginecólogo podrá asesorarse sobre anticoncepción, sexualidad, lactancia, cómo aliviar posibles molestias, entre otros temas.

La menstruación
Es muy común y frecuente reiniciar los períodos menstruales en forma espontánea pero irregular. Al amamantar, la regla puede retrasarse unas semanas o, incluso, unos meses. En ocasiones no vuelve hasta después del destete. La ausencia de menstruación no significa que la mujer no sea fértil, ya que puede ovular. Si no se recurre a algún método anticonceptivo es posible quedar embarazada nuevamente.

¿Cuándo se vuelve al peso anterior?
La mujer se preguntará qué hacer con los kilos que sobran. No se trata de aplicar trucos de belleza ni de “matarse” a hambre, en especial porque la lactancia lo impide. Esa sensación tan rara –no estar embarazada, ni gorda, ni flaca y llena de estrías es natural–. Si no se sintiera así, como una extraña dentro de su piel, el bebé no existiría.
La rapidez con que se recupera la figura depende de los kilos y los centímetros ganados en los nueve meses de embarazo. Tras el parto lo normal es perder entre cinco y siete kilos, que corresponden al bebé, al líquido amniótico, a la placenta y a una parte del peso del útero y del líquido retenido principalmente en las piernas. El resto se irá reduciendo gradualmente en las semanas o meses que siguen al parto, sobre todo si da pecho.

Las piernas y las manos
La hinchazón es causada por la retención de líquidos; desaparece poco a poco.

La panza
El abdomen también se reduce, aunque puede permanecer hinchado durante algunas semanas. Esa hinchazón se debe a la flacidez de los músculos de la pared abdominal causada por la distensión propia de la gestación.

Los pechos
Se hinchan y agrandan por la leche; se ponen pesados, duros y sensibles. La incomodidad se alivia extrayendo leche, dando de mamar al bebé cada vez que quiera, tomando baños calientes y poniendo compresas tibias sobre los pechos.

¿Hago dieta?
Sin duda, una dieta equilibrada y una gimnasia regular ayudarán a recuperar el tono muscular más rápidamente. Pero el puerperio no es momento para someterse a un régimen estricto. El parto y la crianza de un hijo exigen un gran esfuerzo físico, por eso es necesario recuperar fuerzas mediante una alimentación sana y equilibrada. En caso de sobrepeso, se podrá iniciar una dieta al finalizar el periodo de lactancia. La pérdida de peso y la recuperación de la figura son procesos graduales, no ocurren de inmediato tras el parto. Además, hay que tener presente que, aunque se pierda todo el peso del embarazo, no siempre se vuelve a las mismas medidas de antes, debido a la distensión de los músculos.

Después de una cesárea
Al llegar a casa, la mujer no podrá evitar sentir el cansancio causado por la cesárea. Afortunadamente, la recuperación es rápida, aunque recién se sentirá “como antes” pasado el mes. A los seis o siete días después del alta el personal de salud quitará los puntos.
En los primeros días basta con que la herida se mantenga seca y ventilada. Una vez que quitan la venda, es posible bañarse normalmente. Si la herida enrojece o se inflama, habrá que consultar al médico, pues prevenir posibles infecciones es fundamental. Al cabo de unas semanas la irritación disminuirá, pero si la zona fue rasurada, el crecimiento del vello púbico podría causar picazón. Conviene evitar el uso de bombachas cuyo elástico toque la cicatriz.
Mientras la herida cicatriza, se deberán evitar los esfuerzos físicos. Por un tiempo no se puede levantar ni llevar objetos pesados, tampoco manejar vehículos. Lo ideal es compartir las tareas con la pareja.