Las infecciones respiratorias agudas son las enfermedades más frecuentes en los bebés y niños pequeños. Una persona enferma contagia a una persona sana a través de las gotitas de saliva cuando habla, tose o estornuda.
Las infecciones altas más comunes son el resfrío, la amigdalitis y la otitis. Las infecciones respiratorias bajas son la neumonía, la bronquiolitis, la laringitis y la bronconeumonía. Cuando un bebé tiene problemas respiratorios es muy importante que la familia pueda reconocer cuáles son los signos que indican que necesita atención médica.

Prevención
• Con las vacunas. El niño debe tener las vacunas al día porque muchas de ellas lo protegen de las infecciones respiratorias graves. Si un niño vacunado se enferma, la enfermedad es más leve.

• Evitar el contacto con personas que tienen resfrío o tos. Si alguien en la familia está resfriado, no debe toser o estornudar cerca del niño. Es recomendable taparse la boca para toser con el brazo y no con la mano.

• Mantener abrigado al bebé cuando hace frío. Evitar los cambios bruscos de temperatura. Cubrirle la boca y la nariz cuando salga a un ambiente más frío.

• Ventilar las habitaciones. Abrir las ventanas en lo posible diariamente, en momentos en que el niño esté en otro lado.

• No se debe fumar en el ambiente donde está el bebé.