Los tres primeros años son muy importantes para que el niño se desarrolle, aprenda quién es y cómo es el mundo que lo rodea. No es imprescindible que vaya al jardín para que aprenda lo que es necesario a esta edad.
Sin embargo, en ocasiones es necesario que vaya a un jardín y, además, a los niños les agrada estar rodeados de otros niños de su edad. Por ello es bueno complementar las oportunidades que se le dan en casa con las que le ofrece un jardín de infantes o un centro CAIF. Allí el niño o la niña podrá compartir juegos y aprendizajes con otros niños junto a personas que apoyarán con afecto su crecimiento y desarrollo.
El contacto con otros niños y adultos no debilitará el vínculo con sus papás, sino que se enriquecerá con el de nuevas personas.
Si un chiquito va al jardín antes de los tres años, es preciso asegurarse de que, además de ser cuidado y bien tratado, estará en un entorno estimulante y respetuoso que le permita seguir explorando el mundo a su propio ritmo, como lo haría en su casa.