No hay vida sin estrés. Cierto grado de estrés es normal y necesario para avanzar y para fortalecerse. El estrés que hace mal es el estrés demasiado intenso o sostenido; vivir con estrés enferma a cualquier edad.
En los tres primeros años suele haber eventos vitales estresantes típicos: el nacimiento de un hermanito, una mudanza, la entrada a la escuelita. No es saludable evitar el estrés normal, sino enseñar a los niños a enfrentarlo adecuadamente.
Un niño enfrentando una situación estresante necesita más que nunca de la comprensión, protección y presencia de sus padres, pero también que le enseñen a expresar adecuadamente sus emociones. Es posible entender que pegue más por causa del estrés que genera el nacimiento de un hermanito, pero no se le puede permitir pegar aunque se lo entienda. Será favorable que los adultos reafirmen el amor que sienten por el pequeño y el lugar que este ocupa en la familia al tiempo que continúan poniendo límites saludables.