La gran ilusión de los papás es que los pequeños dejen los pañales pronto y para siempre, pero no conviene apurarse. Ningún sistema es infalible: si bien muchos niños aprenden fácilmente, otros no lo logran en tiempo y forma ni con el mejor de los sistemas.
Algunos aprenden casi solos. Otros, con la precisa intervención de una mamá, un papá o una abuela bien dispuestos pero no apurados. Muchos, durante las vacaciones de sus padres, quienes generalmente aplican métodos intuitivos surgidos de una curiosa mezcla entre lo que aconsejó la vecina, un amigo, el pediatra y alguna revista, combinados con el sentido común de cada uno.

Algunas pautas que conviene recordar
Solo se puede enseñar el control de la continencia diurna. La continencia nocturna no se entrena, depende exclusivamente de la maduración. A menudo, cuando se logra una, pronto se logra la otra. Otras veces, aunque el niño haya aprendido a avisar cuando quiere usar la pelela o el wáter durante el día, seguirá necesitando los pañales nocturnos por un buen tiempo.
Algunos consiguen el control de la orina antes que el de las materias, y otros a la inversa. Muchos tienen un ritmo bastante estable para hacer caca, lo que debe ser aprovechado en el entrenamiento. Por ejemplo, si el pequeño suele hacer caca después del desayuno, hay que aprovechar esa instancia para que se siente en el wáter o la pelela, tranquilo, durante unos minutos hasta que suceda la deposición. Al igual que con cada logro del niño o de la niña, los adultos festejarán con entusiasmo y satisfacción. No es conveniente hacer mención a la caca en términos negativos. Si, por ejemplo, se le dice: “¡Puaf, qué feo!, ¡caca fea!”, sin querer se puede generar asco a una producción sana de su cuerpo.

¿Cuándo empezar?
Dice la experiencia que en este tema más vale no apurarse. El niño aprenderá solo si está maduro tanto física como psicológicamente.

Requisitos de maduración física y psicológica:
• Ya logra pasar seco más de una hora.
• Comprende el lenguaje y el sentido de lo que se le explica y entiende la propuesta.
• Está bien seguro al caminar y es capaz de manipular su ropa con razonable facilidad.
• Ya es capaz de aprender por imitación.
• Debe estar en una etapa en la que se muestre dispuesto a complacer a quienes lo cuidan y disfrute los avances en su autonomía como algo favorable y no como una amenaza o una pérdida.
• No comenzar el entrenamiento en una etapa en la cual el niño o su familia estén exigidos por otras situaciones estresantes, como pueden ser el inicio de la escuela, el nacimiento de un hermanito o una mudanza.
• Es importante tener en cuenta que para encarar la tarea de la mejor manera es necesario poseer dedicación, tiempo, paciencia y buena onda. Si los padres están muy exigidos, estresados, con poco tiempo o muy preocupados por otros asuntos, más vale esperar hasta que los tiempos sean más favorables.