A partir de los cuatro años los niños deben ir a la escuela todos los días. Los padres tienen que saber que en los centros de educación inicial los niños de esta edad adquieren hábitos, aprenden a relacionarse y a hacer amigos; desarrollan su pensamiento; aprenden a comunicarse y a expresar sus emociones, ideas y sentimientos; y adquieren aprendizajes fundamentales para su trayecto escolar.
Al reconocer objetos, organizarlos y nombrarlos, por ejemplo, aprenden sus propiedades. Al explorar y reconocer el ambiente, son capaces de percibir cómo está organizada la naturaleza. En la escuela también comienzan a desarrollar sus destrezas manuales.
Para poder realmente adquirir esos conocimientos y lograr buenos resultados, no alcanza con que vayan solamente algunos días: deben asistir regularmente durante todo el año. Concurrir a clases todos los días desde educación inicial ayuda a conformar buenos hábitos y a lograr una buena relación con los demás niños y con los adultos.
La escuela es un componente fundamental para garantizar el desarrollo de su personalidad, su inteligencia, y su comportamiento. A partir de esta edad el centro educativo es un ámbito privilegiado para alcanzar el equilibrio de estos tres pilares que perdurarán durante toda la vida.
Además, promover que tengan “cero falta” en la escuela es prepararlos para el futuro. Los estudios que se ocuparon del seguimiento de niños desde sus primeros años hasta la edad adulta demuestran que la asistencia regular en educación inicial mejora el rendimiento durante la enseñanza básica y media, lo cual suele reflejarse en mejores condiciones de vida e ingresos laborales.

Mitos: si faltan no importa
Es un mito pensar que si los niños faltan a clase en nivel inicial no importa. Si bien es común que algunos niños deban ausentarse algún día por problemas de salud, muchas veces faltan porque los padres subestiman la educación inicial como valor en sí mismo y como forma de acceder a mejores oportunidades.
En muchos casos no se concibe a la educación inicial como parte del sistema educativo. Eso lleva a permitirse una mayor flexibilidad en cuanto a la asistencia irregular y en muchas ocasiones se la toma como un espacio de “guardería”, olvidando o desconociendo la formación que proporciona.
Algunos padres suelen pensar que el niño solo va a jugar y que las actividades que desarrolla en el centro de educación inicial no son fundamentales para su desarrollo cognitivo.