No todas las mujeres deben aumentar lo mismo durante el embarazo, pero ninguna debe perder kilos. La ganancia de peso debe tener en cuenta la talla de la mujer y el estado nutricional materno pregestacional, es decir, el índice de masa corporal (IMC). Por lo tanto, es individual y debe ser determinado para cada mujer. Es un mito que haya que aumentar un kilo por mes, pues no existe una receta única para todas. Mientras que para algunas un kilo por mes puede ser mucho, para otras puede ser insuficiente.
El bajo peso y la obesidad son dos situaciones de riesgo para la maternidad. Una mujer que comienza su embarazo delgada o que aumenta poco de peso tiene más posibilidades de tener un niño con bajo peso al nacer (que pese menos de 2.500 gramos). El peso al nacer es un indicador fundamental de la salud del recién nacido: a menor peso de nacimiento, mayor riesgo de morbimortalidad neonatal e infantil.
Una mujer obesa tiene mayor probabilidad de tener enfermedades como diabetes, hipertensión o eclampsia, y su hijo puede llegar a pesar cuatro kilos o más en el momento de nacer, lo que puede complicar el parto, hacer necesario el uso de fórceps o terminar en una cesárea. Sin embargo, el embarazo no es un período para hacer tratamiento para la obesidad. Es una etapa ideal para disfrutar de una alimentación saludable.
Durante el embarazo, las necesidades de energía aumentan. A partir del tercer mes se necesita agregar entre 300 y 475 calorías por día. Las 475 cal equivalen a una fruta más un pancito (tipo porteño: 50 g) y una taza de leche. Queda claro que, contra la creencia popular, no es necesario “comer por dos”.
Es fundamental desayunar todos los días para cortar el prolongado ayuno nocturno y recibir la energía necesaria para realizar las actividades diarias. Es recomendable consumir lácteos, pan (teniendo en cuenta que los integrales aportan más fibra y vitaminas) y fruta, ya sea al natural, en licuados o jugos de fruta naturales. Pasar largas horas sin comer o consumir muy pocas calorías puede ser perjudicial para el feto.
También es importante realizar diariamente al menos las cuatro comidas habituales, pudiendo agregar alguna comida entre horas. Esto protege al feto y asegura el consumo de energía y nutrientes adecuados. Si se realizan comidas entre horas es recomendable seleccionar alimentos como frutas, licuados de frutas con leche o yogur, postres de leche (arroz con leche, cremas) o yogur (solo, con frutas, con cereales).