Aquellas parejas que están planificando la venida de un hijo deben saber que el período previo al embarazo es el momento oportuno para mejorar la alimentación de la mujer, asegurar un aporte de nutrientes fundamentales para el desarrollo intrauterino, particularmente el ácido fólico, y corregir el peso si fuera necesario. También es conveniente eliminar el consumo de alcohol, de tabaco y de otras drogas.
El embarazo representa un periodo de gran vulnerabilidad desde el punto de vista de la salud y la nutrición, pues determina en gran medida el bienestar de la mujer, del feto y de la infancia del niño que va a nacer. En caso de que exista déficit de peso u obesidad, la oportunidad de corregirlo es antes y no durante el embarazo.
A CORREGIR HÁBITOS
Es importante que las mujeres que poseen el hábito de fumar lo abandonen, y que sepan que la exposición al humo del tabaco tiene efectos nocivos para la madre y para el hijo. La placenta le transporta al bebé oxígeno y nutrientes, pero no puede detener el paso de sustancias como el alcohol y la nicotina del cigarrillo, que atraviesan y dañan al bebé. El consumo de alcohol, tabaco o drogas durante el embarazo multiplica el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita y se vincula con malos resultados perinatales.
Un aspecto importante para tener en cuenta como parte de un estilo de vida saludable es realizar actividad física y caminar. Así, entre otros beneficios, se logrará mantener un peso adecuado.
EL ÁCIDO FÓLICO
Desde antes de quedar embarazada es importante consumir cantidades adecuadas de ácido fólico. El tubo neural se cierra aproximadamente entre los días 21 y 27 luego de la concepción. Dicho cierre permitirá la formación de lo que será el sistema nervioso central (médula espinal y cerebro). Este nutriente es fundamental para evitar malformaciones.
Para asegurar un adecuado consumo de ácido fólico, se recomienda obtenerlo por tres vías. Una de ellas son los alimentos que naturalmente son fuente: vegetales de color verde oscuro (acelga, espinaca, chauchas, brócoli), leguminosas (lentejas, porotos y garbanzos) y naranjas. Otra es a través de alimentos fortificados: harina, pan envasado, pastas secas. La tercera e igual de importante es tomar suplementos de esta vitamina. Se sugiere iniciar la suplementación con ácido fólico por lo menos tres meses antes del embarazo y mantenerla al menos durante el primer trimestre.
Una ingesta adecuada de ácido fólico (folato) antes del embarazo y durante las primeras 12 semanas de gestación protege al embrión de padecer defectos del tubo neural aproximadamente en un 72% de los casos.
Cambios de ánimo
Shock hormonal.
Durante el embarazo las hormonas, además de provocar importantes cambios físicos en la mamá (favorecen la inflamación de las encías, también el crecimiento de las uñas y el pelo), pueden provocar cambios de ánimos y ansiedad. Por esta razón, el apoyo y la comprensión de la pareja y el entorno familiar pueden ayudar a transitar el embarazo en un marco saludable, de contención.

Los miedos
Cerca del parto.
Es normal que las futuras mamás sientan miedos asociados a la salud del feto y a su preparación como madres. Los controles médicos ayudan a derribar mitos y a combatir los miedos fantasiosos. Como contraparte, la llegada de un bebé deseado a una familia es un motivo de alegría y optimismo.