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Algunas madres tienen éxito en la lactancia sin que nadie las ayude. Pero muchas otras, especialmente las que son madres por primera vez, necesitan ayuda. La lactancia no es una conducta totalmente instintiva y es preciso aprender la técnica, preferentemente durante el embarazo.

Prepararse para el parto y la lactancia

© ALEJANDRO SEQUEIRA

La mujer debe ser aconsejada e informada acerca del parto, de forma de llegar a ese momento lo más segura y tranquila posible. La educación prenatal generalmente se hace en un servicio de salud, pero no necesariamente.
Las clases deben ser ofrecidas por un profesional entrenado en el manejo de la lactancia materna. Pueden ser específicas de lactancia o integrar una serie (como cuidado del niño o preparación para el parto).
Además, la embarazada debe saber que tiene derecho a estar acompañada durante el trabajo de parto y durante el parto por la persona que ella elija, de forma de recibir tanto apoyo emocional como físico.

La lactancia no es una conducta totalmente instintiva y es preciso aprender la técnica, preferentemente durante el embarazo.


UNA LACTANCIA EXITOSA
El embarazo es el momento ideal para que la mujer se prepare para la lactancia; está receptiva a la información y las sugerencias que le brinda el equipo de salud. Es fundamental que adquiera la certeza de que todas las madres producen leche en cantidad y en calidad suficiente, y que tenga confianza en que su leche es el mejor alimento para su hijo. Es importante que conozca los beneficios de la lactancia para ella y su hijo, el valor del contacto inmediato con el bebé luego del nacimiento, así como habilidades para tener una lactancia exitosa.
Algunas madres tienen éxito en la lactancia sin que nadie las ayude. Pero muchas otras, especialmente las que son madres por primera vez, necesitan ayuda. La lactancia no es una conducta totalmente instintiva y es preciso aprender la técnica, preferentemente durante el embarazo.
Las familias habitualmente depositan en la mujer toda la tarea de crianza de los hijos y subestiman el efecto negativo que tiene la falta de apoyo en esta etapa de gran exigencia para la mujer. La adaptación al nuevo rol implica que toda la energía de la mujer esté volcada al cuidado del bebé, por lo que se hace necesario que la pareja, la familia y la comunidad cuiden y atiendan especialmente a la reciente madre. Esto implica cocinar para ella, ocuparse de la limpieza de la casa, de la ropa, los mandados, el cuidado de los otros hijos, hasta que la lactancia y el vínculo entre la mujer y su bebé estén bien afianzados. Esto ocurre, en general, a lo largo del primer mes, pero en algunos casos puede llevar más tiempo. Organizar esta ayuda desde el embarazo previene muchos problemas de la lactancia y ayuda a que, si estos se presentan, se solucionen más rápido. Además, evita el agotamiento de la mujer, que puede contribuir a la depresión.

Los derechos de la embarazada, según la ley

En nuestro país la ley 17368 establece que “toda mujer durante el tiempo que dura el trabajo de parto, incluyendo el momento del nacimiento, tendrá derecho a estar acompañada de una persona de su confianza o, en su defecto, a su libre elección de una persona especialmente entrenada para darle apoyo emocional”.
Dicha ley también expresa que todo centro asistencial deberá informar en detalle a la embarazada de este derecho que le asiste y debe estimular esta práctica.
Esta ley deberá ser aplicada por los profesionales, así como por las instituciones asistenciales del área de la salud, sean públicas o privadas.