Los niños son considerados nativos digitales y las tecnologías son centrales en sus vidas. Conviven con ellas y dependen de ellas para aprender, socializar, informarse y divertirse. Son recursos que pueden ser muy productivos, por ejemplo, cuando se trata de cuestiones vinculadas con el aprendizaje, la imaginación, la sensibilidad o la motivación propias de la edad que tenga el niño o adolescente.
Cuando navegan, los niños no solamente están viendo información concreta sobre un tema, sino que, en ese cúmulo de datos a los que acceden, están determinando, diariamente, su visión del mundo y, dentro de él, construyen su identidad.
Por eso son tan importantes el cuidado y la protección de los adultos respecto a los contenidos a los que acceden los niños. Muchas veces los adultos creen, erróneamente, que los niños saben más que ellos de tecnologías y, por eso, en muchos casos optan por dejar que los niños se conduzcan solos.

Es posible el uso responsable y productivo de las tecnologías y a los adultos les compete el rol de colaborar en ese sentido. ¿Cómo pueden hacerlo?
• Dialogando con los niños.
• Ofreciéndoles buenos ejemplos.
• Perdiendo el miedo a las tecnologías y dedicando tiempo a entenderlas.
• Supervisando de cerca a los niños.
• Limitando tiempos y contenidos según la edad.
• Compartiendo las tecnologías con los niños.
• Dentro de lo posible, acompañando sus actividades en Internet.
• Estableciendo normas y pautas razonables, discutiéndolas con los niños. Una buena idea es anotarlas y exponerlas cerca de la computadora, para no olvidarlas.
• Estimulando a los niños a usar las tecnologías para aprender e investigar, además de para entretenerse y comunicarse.
• Enseñándoles sobre los daños que pueden ocasionar las malas posturas al usar las tecnologías, así como el exceso de uso, que entre otras cosas puede posponer las horas de descanso tan necesarias.