En algunos hogares la televisión tiene un lugar privilegiado en la habitación donde la familia comparte más actividades comunes, lo que puede limitar la tan necesaria comunicación entre adultos y niños, pero también los momentos de intercambio lúdico o creativo que puedan surgir.
En otros hogares la televisión está en el dormitorio de los más pequeños de la casa. En cualquier caso, es bueno considerar, como punto de partida, que la televisión es un medio tan, pero tan clave para el desarrollo de los niños, que incluso el lugar donde se ubica es importante.
El horario en que se ve televisión y la limitación de los contenidos según la edad de los niños, que es necesaria para que no reciban información inadecuada o violenta, también son fundamentales. Los canales de televisión se regulan por normas nacionales e internacionales que les impiden emitir cierto tipo de contenido en algunos horarios (horario de protección de niños, niñas y adolescentes, que en Uruguay comprende a la radiodifusión y televisión y va desde la apertura de la programación hasta las 21.30 horas).
A la hora de establecer como apropiado un contenido para niños es necesario considerar la programación, pero también la publicidad, pues a través de ella los niños acceden a ideas para las que no están preparados, como las situaciones de ofertas de productos o servicios. Incluso, los niños más pequeños no diferencian la publicidad de la programación, por eso el acompañamiento adulto en estos casos es fundamental.