Los videojuegos se pueden disfrutar en familia como recurso lúdico, pero también como forma de socializar y compartir experiencias colaborativas. Para proteger a los niños de los juegos que puedan ser perjudiciales para ellos, los adultos deben conocerlos y analizarlos. Siempre es mejor estar al tanto del tipo de videojuegos a los que van a acceder los niños, así como del tiempo de exposición a ellos, ya que de ambas cosas depende tener o no una vida saludable.
Los videojuegos pueden llevar a los niños a tener ciertas actitudes. Los videojuegos que estimulan la imaginación y la creatividad podrían vincularlos con un mundo sensible en el que podrían crecer y brindarles un aporte beneficioso para el desarrollo intelectual. Los juegos educativos pueden contribuir en sus procesos de aprendizaje. Pero los videojuegos violentos podrían motivar acciones que serían dañinas para el desarrollo sano de los niños. Por eso, es bueno estar atentos a sus comportamientos.
Los juegos en red son una alternativa muy atractiva para niños y adolescentes, y hay algunos que estimulan el desarrollo de sus capacidades y su espíritu colaborativo, pero otros pueden presentar contenidos violentos y discriminatorios. En algunos casos, cuando los juegos solicitan información personal, es posible también ver vulnerada la privacidad. Dedicar tiempo a jugar con los niños y adolescentes es una buena forma de acompañarlos y cuidarlos.